lunes, 13 de febrero de 2012

Sesión 1

I. ¿Qué es la filosofía?
Ha sido definida desde su propia etimología: amor a la sabiduría. En efecto, no es la posesión de la sabiduría –aquello es algo que le corresponde a los dioses, según los griegos-. Es tendencia hacia la verdad. La palabra amor nos alerta ante un peligro constante en la historia de la filosofía, creer que es una actividad meramente mental; la filosofía es una actividad que compromete la existencia, la hace vibrar.
II. ¿Cuál es el origen de la filosofía?
Al hablar de esto debemos distinguir dos orígenes. El origen histórico y el origen antropológico.
2.1.El origen histórico
El origen de la filosofía ha sido una cuestión controvertida a lo largo de la historia del pensamiento. Por lo general los filósofos griegos han considerado que la filosofía nace con Tales de Mileto allá por el siglo VII a. c., pero no se consideraba necesario explicar cómo se había producido ese surgimiento de una nueva forma de pensamiento. Sí parecía haber un común acuerdo en considerar la filosofía como la forma de pensamiento racional por excelencia, es decir, una forma de pensamiento que no recurre a la acción de elementos sobrenaturales para explicar la realidad y que rechaza el uso de una lógica ambivalente o contradictoria. Es a partir de la polémica que suscitan los filósofos alejandrinos durante el período helenístico cuando el origen de la filosofía comienza a convertirse en un problema. Y será a lo largo del siglo XX cuando se comiencen a encontrar respuestas explicativas de la aparición del fenómeno filosófico. Para nuestro objetivo nos bastará considerar las dos hipótesis más difundidas acerca del origen de la filosofía: aquella que sostiene el origen a partir de la filosofía oriental, y aquella que hace de la filosofía una creación original de los griegos, y que estudiaremos a continuación.
A) La hipótesis del origen oriental.
Los defensores de esta hipótesis mantienen que los griegos habrían copiado la filosofía oriental, por lo que la filosofía no podría considerarse una creación original del pueblo griego. Los primeros filósofos, sostiene esta hipótesis, habrían viajado a Egipto y Babilonia en donde habrían adquirido sus conocimientos matemáticos y astronómicos; lejos de ser los creadores de la filosofía habría sido unos meros transmisores del saber oriental que, en contacto con la civilización griega habría alcanzado un desarrollo superior al logrado en sus lugares de origen. Esta hipótesis la mantuvieron: -Los filósofos alejandrinos. En polémica con las escuelas filosóficas griegas, y con el ánimo de desacreditarlas, los filósofos alejandrinos ponen en circulación la tesis del origen oriental de la filosofía. -Los padres apologistas cristianos. Con intención polémica similar a la de los filósofos alejandrinos, los primeros padres apologistas del cristianismo, airean la hipótesis del origen oriental de la filosofía, hipótesis que posteriormente no será mantenida por la filosofía cristiana occidental.
La cuestión que se debate es si existe esa supuesta filosofía oriental. Si asimilamos la filosofía a un discurso racional entendido como la imposibilidad de recurrir a lo sobrenatural para explicar los fenómenos naturales, y al rechazo de la contradicción, resulta difícilmente sostenible la existencia de una filosofía oriental. La cuestión que se plantea, pues, es la de determinar si esa astronomía y esas matemáticas orientales eran o no eran filosofía. Los estudios sobre el tema parecen indicarnos que no, que la astronomía babilónica tendía a degenerar en astrología, es decir, en arte adivinatoria; y que las matemáticas egipcias, lejos de alcanzar el grado de abstracción necesario para considerarse ciencia, no superaron nunca el estadio de unas matemáticas o de un saber práctico, generado al amparo de las necesidades de medición de los terrenos luego de cada una de las inundaciones periódicas del Nilo.

B) La hipótesis del origen griego.
Según esta hipótesis la filosofía sería una creación original del pueblo griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de historiadores del siglo XX, de las que destacamos
- La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del "milagro griego". Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque crean la filosofía. La mantiene en su obra "La Aurora de la filosofía griega", (1915).
- La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford existe "una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones religiosas que entrañaba" de tal modo que "las maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo mitológico". En su obra "De la religión a la filosofía", (1912), Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la "Teogonía" se mantiene en las teorías de los primeros filósofos, rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza también cómo algunos de los conceptos que serán fundamentales posteriormente en la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza), ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso griego. - La explicación de J. P. Vernant, en su obra "Mito y pensamiento en la Grecia antigua", (1965), añade importantes elementos derivados del contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso.
2.2. El origen antropológico
Rilke le escribe a un joven poeta que no culpe a su vida de que sea aburrida, sino que se culpe él mismo por no encontrar la maravilla de ella. El mundo que nos rodea rebosa de interrogantes, el hecho más ordinario entraña misterio. Al darnos cuenta de ello surge la admiración.

Esa admiración es el detonante de la filosofía, nos lanza a buscar más allá incluso de nuestras propias fuerzas. En este sentido es muy significativo el relato de Platón: el mito de la caverna.

Dice Aristóteles en su Metafísica: “Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración [thaumadzein]”(Met.982b,12). La admiración de la que habla Aristóteles es la de aquel que “reconoce su ignorancia”. Este reconocimiento nace de un previo preguntarse sobre aquello que se creía saber, pues no se ve claro el fundamento sobre el que se asienta determinado conocimiento. Se trata de aquella admiración socrática que nace en aquel que descubre que desconoce aquello que creía saber.
Este camino es un mirar las cosas de forma diferente a la habitual. Lo usual es vivir según un repertorio de creencias y respuestas adquiridas en la comunidad en que vivimos. Ellas forman nuestro mundo, que no tiene porque ser igual al de los que se desenvuelven en otras comunidades, en las que se habrá desenvuelto otro repertorio de creencias. En ese nuestro mundo las cosas son vistas persiguiendo fines prácticos y las satisfacción de deseos y necesidades. Es una visión interesada. En la admiración esa visión se transforma en una visión desinteresada.
III. Del mitos al logos
Normalmente se habla del "paso del mito al logos" como una clara superación del mito, por parte la filosofía. Si bien es cierto, que hay un cambio de concepción en la nueva forma de explicación, también es cierto, que la filosofía no supuso la eliminación del mito, puesto que ambos convivieron durante mucho tiempo. La filosofía estuvo reducida a un grupo de personas "selectas" a la vez que el mito siguió jugando su función social en la mayoría de la población.
Por otro lado, las primeras formas de explicación filosófica mantuvieron muchas de las características propias del mito, con lo que, aunque realmente se produjo un cambio importante, muchos elementos permanecieron. Esto es hasta cierto punto lógico, los cambios suelen se mucho más graduales que revolucionarios, aunque muchas veces, por querer mostrar las novedades, las acentuamos más que a los elementos que se conservan.
Entonces, si realmente el nacimiento de la filosofía no supuso la eliminación del mito, ¿qué factores generaron este cambio? y, ¿por qué no afectaron de forma determinante eliminando el mito?
Por otro lado, cabe también preguntarse, ¿que novedades aporta la filosofía y que aspectos mantiene del mito?
No cabe duda que una de las causas de la aparición de la filosofía fue los propios límites o insuficiencias de mito, por ese motivo, los primeros filósofos griegos se ocuparon en criticarlo.
Probablemente, uno de los aspectos más débiles del mito, desde una perspectiva práctica era su concepción arbitraria, caótica e irregular de los acontecimientos. Con una visión así de las cosas no se pueden predecir o prever los acontecimientos. Recuerda como, para solventar esta situación, se solía acudir a los oráculos y pitonisas a fin de poder predecir que es lo que iba a ocurrir en un futuro.
Por otro lado, los dioses mitológicos se parecían mucho a los seres humanos. Esto hizo pensar a los filósofos, que quizás los mitos no fueran más que imaginaciones humanas. Empezaron a cuestionarse tanto las explicaciones que daban los mitos como las pautas de conducta que ofrecían. Aunque los primeros filósofos siguieron manteniendo un carácter "espiritual" o "casi divino" de la naturaleza, sin embargo, le otorgaron unas características más abstractas y menos humanas.
La explicación racional apareció por una serie de incongruencias propias del mito, pero también intervinieron otros factores que facilitaron su aparición.
Aunque la filosofía supone un cambio de orientación una nueva visión de las cosas. Ésta estuvo posibilitada por la influencia del mito. En la mitología escrita griega (Homero y Hesiodo) hay que tener en cuenta en especial dos elemento que allanan el camino a la especulación filosófica:

1. LA APARICIÓN DEL CONCEPTO DE CAUSA O RAZÓN SUFICIENTE, fruto de la búsqueda del primer principio de todo (sobre todo en Hesiodo). En este caso no se limita a narrar una serie de hechos, sino que se esfuerza en presentar su causa -lo que puede verse como una aplicación del principio de razón suficiente-, si bien esa causa no suele trascender el orden de la motivación psicológica.
2. LA IDEA DE MUNDO COMO TOTALIDAD, COMO UNIVERSO. Se intenta presentar la realidad como una totalidad. Aunque oscuramente, el conjunto de las regiones aparece como un universo.
Circunstancias que favorecen la actitud filosófica
1. EL CONTACTO CON OTROS PUEBLOS. Geográficamente la filosofía se cultiva y desarrolla en la zona de expansión griega por el Mediterráneo. Fundamentalmente en dos ámbitos: las colonias jónicas (situadas en Asia menor, en la actual Turquía: ciudades como Mileto y Éfeso) y las colonias itálicas (la actual Sicilia). A partir del siglo VI a. n. e. los griegos incrementan su contactos comerciales con otros pueblos. Los viajes no sólo traen consigo nuevos conocimientos técnicos y geográficos sino que, fundamentalmente, suponen el conocimiento de otras civilizaciones y formas de vida que llevan a la convicción de que cada pueblo y cada etnia se representan a los "dioses" de una manera distinta. El comercio y los intercambios culturales favorecen la relativización de las visiones del mundo "locales" en favor de una visión "universal": Grecia es un escenario abierto: la filosofía lo contrario de la mentalidad cerrada ("dogmática")
2. EL CONTACTO CON EL ORIENTE PRÓXIMO. Aunque haya que descartar la tesis del origen oriental de la filosofía, no obstante es innegable que los griegos se aprovecharon de elementos culturales, principalmente matemáticos y astronómicos, del Oriente Próximo. De hecho, las primeras expresiones de la filosofía surgen en Asia Menor, la región griega más en contacto con Fenicia, Egipto y los pueblos mesopotámicos.
3. LA AUSENCIA DE TEXTOS SAGRADOS Y DE ESTRUCTURA Y ORGANISMOS RELIGIOSOS posibilitó su crítica. Al no existir un cuerpo dogmático de doctrina y una estructura eclesiástica, toda interpretación o crítica se encuentra con menos oposición.
4. LA PLASMACIÓN LITERARIA DEL MITO facilitó una menor adaptación del mito a las nuevas realidades sociales. Uno de los aspectos que otorga mayor dinamismo al mito es la inexistencia de versiones escritas. Al no tener una referencia escrita y trasmitirse oralmente, el mito va cambiando y adaptándose a las nuevas circunstancias, sin que la comunidad social a la que pertenece sea consciente de dichos cambios (no existe un documento que permita cotejar los cambios). Al plasmarse en forma literaria el mito perdió su capacidad de adaptación.
5. LA POSIBILIDAD DE COTEJAR LAS IDEAS DEL MITO CON LA EXPERIENCIA. Según afirma Jaeger (especialista en filosofía griega), sobre todo en relación con la Teogonía de Hesiodo, estas ideas cosmogónicas pueden confrontarse con la experiencia y someterse a la crítica empírico-racional.
6. LA CIRCUNSTANCIA POLÍTICA. A partir del siglo VI a. C. tiene lugar en todo el mundo griego una honda transformación social que culmina en los siglos V y IV a. C. La peculiar organización social de los pueblos griegos agrupados en Ciudades-Estado (Polis), que gozan de autonomía administrativa, permitirá la puesta en práctica de distintos modos de organizar la convivencia, entre los cuales la mayor novedad es el sistema democrático. En la mitad del siglo V en Atenas nos encontramos con el apogeo de este sistema de gobierno, que reconoce la igualdad de los ciudadanos ante la ley (Isonomía) y el derecho a hablar y ser escuchado en la Asamblea y a participar en el Consejo de Gobierno. En definitiva, la experiencia política de los griegos fue la que les capacitó para desarrollar "teorías" políticas, teorías encaminadas a dar respuesta a cuestiones acerca del origen y fundamentación de las costumbres y las leyes, acerca del mejor modo de vida asequible a los seres humanos... Las leyes y costumbres dejarán de ser comprendidas en el lenguaje mítico para requerir una justificación puramente racional, es decir, filosófica.
IV. El valor de la filosofía Russell
LA FILOSOFÍA, COMO CUALQUIER OTRA MATERIA, APUNTA PRINCIPALMENTE AL CONOCIMIENTO. El conocimiento al que apunta es el tipo de conocimiento que unifica y sistematiza al cuerpo de las ciencias, y del tipo que resulta desde un examen crítico de las bases de nuestras convicciones, prejuicios y creencias. Mas no se puede sostener que la filosofía en cualquier medida haya tenido éxito en sus intentos para dar respuestas definitivas a sus preguntas. Si usted le pregunta a un matemático, a un geólogo, a un historiador, o a cualquier otro hombre de ciencia, qué cuerpo definitivo de verdades ha sido logrado por su ciencia, su respuesta será tan larga como usted esté dispuesto a escuchar. Pero si le hace la misma pregunta a un filósofo, él deberá, si es inocente, confesarle que su estudio no ha producido resultados positivos tal como han sido alcanzados por otras ciencias. Es verdad que debe ser tomado en cuenta el hecho que, tan pronto como un conocimiento definitivo con respecto a cualquier tema se hace posible, este sujeto cesa de ser llamado filosofía y se hace una ciencia en sí. […]



Esto es, sin embargo, sólo una parte de la verdad con respecto a la incertidumbre de la filosofía. Hay muchas preguntas – y entre ellas las que son del más profundo interés para nuestra vida espiritual – que, tan lejos como podemos ver, deben permanecer sin solución al intelecto humano a menos que su potencial se convierta en algo totalmente distinto de lo que es ahora. ¿Tiene el universo algún plan unificador o propósito, o es tan sólo una fortuita interacción de sus átomos? ¿Es la conciencia una parte permanente del universo, dando esperanza al crecimiento indefinido de la sabiduría, o es sólo un accidente transitorio dado en un pequeño planeta en el que la vida algún día será imposible? ¿Son el bien y el mal de importancia para el universo o sólo para los hombres? Son estas preguntas las que se hace la filosofía, y sus respuestas son de tal variedad como diversidad de filósofos hay. Mas parece ser que, independientemente de si las respuestas a estas preguntas son capaces de ser descubiertas o no, las respuestas sugeridas por la filosofía no pueden ser demostradas como verdaderas. Aunque, a pesar de que la esperanza sea escasa para poder descubrir una respuesta, es parte del asunto de la filosofía continuar con el estudio de tales preguntas, para hacernos conscientes de su importancia, para examinar todas las aproximaciones a ellas, y para mantener con vida el interés especulativo en el universo, que es capaz de ser destruido por nuestro confinamiento al conocimiento cierto y definitivo. […]

El valor de la filosofía deberá ser buscado, de hecho, mayormente en su propia incertidumbre. El hombre que no posea de ni siquiera un nimio conocimiento de la filosofía transita a través de la vida encarcelado en los prejuicios derivados del sentido común, en las creencias habituales de su tiempo o de su patria, y en las convicciones que se han desarrollado en su mente sin la cooperación o consentimiento de su deliberada razón. Para tal hombre el mundo tiende a hacerse definitivo, finito, obvio; los objetos comunes no le producen dudas, y las posibilidades extrañas son rechazadas con desdén. Tan pronto cuando empezamos a filosofar, al contrario, encontramos, que inclusive las cosas más comunes nos llevan a los problemas de los que sólo se pueden dar respuestas incompletas. La filosofía, a pesar de no ser capaz de decirnos con certidumbre cuál es la respuesta correcta a las dudas que plantea, es capaz de sugerir muchas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y los libera de la tiranía de lo común. Así, mientras que nuestro sentimiento de certidumbre con respecto a lo que las cosas son se ve disminuido, incrementa de forma importante nuestro conocimiento de lo que pudieran ser; remueve ese dogmatismo algo arrogante de aquellos que nunca han viajado a la región de la duda liberadora, y mantiene con vida nuestra capacidad de asombro por medio de mostrarnos el aspecto extraño que las cosas familiares tienen.

Aparte de su utilidad para mostrarnos posibilidades impensadas, la filosofía tiene el valor – tal vez el más importante y precisamente por la grandeza de los objetos que contempla – de liberarnos de las metas angostas y personales que resulta de esta contemplación. La vida del hombre instintivo está encerrada en el círculo de sus intereses privados: familia y amistades se pueden incluir, pero el mundo exterior no es tomado en cuenta a menos que ayude o estorbe lo que esté dentro del círculo de los deseos instintivos. En tal vida hay algo febril y confinado en comparación con la vida filosófica, que es calma y libre. El mundo privado de los intereses instintivos es muy reducido, ubicado en medio de un mundo grande y poderoso que deberá, tarde o temprano, reducir a ruinas nuestro mundo privado. A menos que podamos ampliar de tal manera nuestros intereses que incluyan la totalidad del mundo exterior, permaneceremos como en una guarnición de una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide la escapatoria y que la rendición final es inevitable. En tal vida no hay paz, sino la lucha constante entre el deseo insistente y la impotencia de la voluntad. De una forma u otra, si queremos una vida maravillosa y libre, debemos escapar a esta prisión y a esta lucha. […]

La mente que se ha acostumbrado a la libertad e imparcialidad de la contemplación filosófica preservará algo de la misma libertad e imparcialidad en el mundo de la acción y la emoción. Verá sus propósitos y deseos como parte de un todo, con la ausencia de la insistencia en que esos resultados deben ser vistos como fragmentos infinitesimales en un mundo en donde lo demás permanece sin afectación por cualquier acción del hombre. La imparcialidad que, en la contemplación, es el deseo de la verdad sin contaminación, es la misma cualidad de la mente que, en acción, es justicia, y en emoción es ese amor universal que puede ser dado a todos, y no sólo a aquellos que son juzgados como útiles o admirables. Así la contemplación amplía no sólo los objetos de nuestros pensamientos, sino también los objetos de nuestras acciones y afectos: nos hace ciudadanos del universo, no sólo de una ciudad amurallada en guerra con los demás. En esta ciudadanía del universo consiste la verdadera libertad del hombre, y su liberación de la esclavitud de las estrechas esperanzas y miedos.

Así, para sumar a nuestra discusión sobre el valor de la filosofía, la Filosofía debe ser estudiada, no en nombre de cualquier respuesta definitiva a sus preguntas, ya que ninguna respuesta definitiva puede, como regla, ser conocida como verdadera, sino en nombre de las preguntas en sí mismas; porque estas preguntas amplían nuestra concepción de lo que es posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que encierra a la mente y la previene de la especulación; pero más que nada porque, a través de la grandeza del universo que contempla la filosofía, la mente también participa de esa grandeza y se hace capaz de esa unión con el universo que constituye su más alto bien.

IV. Los primeros filósofos


¿Cómo cambian las cosas y qué produce el cambio? ¿Te has preguntado en alguna ocasión, si las cosas que cambian de estado mantienen algún elemento común en los diferentes estados?
Pongamos un ejemplo muy cotidiano, el agua. Todos tenemos experiencia de que un mismo elemento o sustancia como el agua, adquiere tres estados diferentes: líquido, sólido y gaseoso con diferentes propiedades. Sin embargo, sabemos que siempre es agua (H2O). En todo cambio del agua, hay algo que permanece y es su composición química.

Esto que para nosotros es tan simple de comprender, no lo era entonces. Y los primeros filósofos se preocuparon, entre otras cuestiones, de intentar resolver cuál era el principio básico que estaba bajo todos los cambios de las cosas. O dicho de otra manera, cuál es el principio del que surgen todas las cosas y que sigue presente en ellas en todos los cambios. La explicación física del mundo.

A los primeros filósofos se los denominó filósofos de la naturaleza, o físicos según Aristóteles, ya que la naturaleza era el centro fundamental de su reflexión filosófica. Esta preocupación por la naturaleza era normal en una cultura de carácter agrícola y preocupada por dar razón de los fenómenos naturales en los que el ser humano se encontraba alojado.

La cuestión que más les preocupaba era la siguiente: CÓMO DESDE UNA SUSTANCIA CONCRETA (MATERIA PRIMARIA) PODÍAN SURGIR UNA PLURALIDAD DE COSAS DIFERENTES. Estos filósofos eran conscientes de que en la naturaleza se producen una serie de cambios. Todo cambio supone que algo pasa a ser otro algo diferente, es decir de "no-ser" a "ser", por ejemplo, cuando metemos agua en el congelador de nuestro frigorífico, ésta pasa a ser, algo que no era antes, una sustancia sólida, es decir hielo.

Los filósofos de la naturaleza pensaron que existía una primera materia que era el origen de todos los cambios que se producían en la naturaleza. Se origina, entonces, el problema de cómo es posible explicar esto.

Este problema que acabamos de mencionar se ha denominado el problema de lo uno y lo múltiple, y fue uno de los problemas fundamentales de la filosofía griega.

Pero antes de adentrarnos en él y en las distintas soluciones dadas, considero importante aclarar al menos dos planteamientos teóricos novedosos, sobre todo frente a la explicación mítica tradicional, estos son la concepción de la racionalidad y el conocimiento y el concepto de naturaleza.


2 comentarios:

  1. yo opino k fué una muerte muy injuzta, lo demas esclavos devieron d veri ficar lo k el hombre decía y ver si era cierto o no!, y luego opinar sobre lo sucedido, y de no haber sido cierto actuar de otra forma y no con la violencia.!

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  2. Aunque el comentario no debía ir aquí agradezco tu esfuerzo! La verificación es uno de los elementos clave de la ciencia...pero cuando esto no es posible cuál sería la solución?

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