lunes, 20 de febrero de 2012

Sesión 2

Los Primeros filósofos: Los Presocráticos
I. Presocráticos
El término no designa una distinción puramente cronológica puesto que en realidad algunos de los considerados presocráticos fueron coetáneos de Sócrates e incluso más jóvenes que él. Cuando ocurre esto último, sin embargo puede ser correcto el uso de este título porque dichos autores participan de las inquietudes, objetivos y estilos intelectuales típicos de esta primera etapa.
Los presocráticos se inclinan hacia los problemas cosmológicos mientras que los sofistas lo hacen por las cuestiones antropológicas. Los filósofos incluidos en este período centraron su atención en la physis o naturaleza, por lo que a veces se les llama físicos o naturalistas; aunque tampoco descuidaron el problema del hombre y su dimensión ética (como lo muestra la filosofía de Heráclito y la pitagórica).
Los presocráticos dieron explicaciones materialistas en su descripción de la Naturaleza, es decir identificaron los principios de la realidad con entidades materiales; sin embargo, no hay que creer que con ello estos filósofos abrazasen el ateísmo o negasen componentes espirituales a la realidad. Sencillamente, ellos no negaron la existencia de dioses o del alma porque para ellos los dioses y las almas participan esencialmente de los mismos principios que los otros objetos del mundo.
II. Arjé
Los griegos buscan encontrar el arjé de la naturaleza. Es necesario entender ambos términos.
Naturaleza: Tiene dos sentidos:
a. Es el conjunto de las cosas naturales
b. Es el principio dinámico que determina el comportamiento o modo de manifestarse de las cosas naturales.
Arché: se traduce como principio. Aristóteles dice que es aquello de lo cual proceden originariamente y en lo cual acaban por resolverse todos los seres y por lo cual son y subsisten todas las cosas, esta persiste bajo sus diversas modificaciones.
Así podemos entender el arché desde una triple dimensión:
- Principio temporal: realidad situada en el principio de los tiempos, a partir del cual se generó todo lo existente.
- Término último de las cosas
- Constitutivo último de lo real: elemento que se encuentra en todas alas cosas, por tanto, común a todas ellas; es el constitutivo último porque no se encuentra en lo visible de ellas, sino que es el respaldo permanente que rige las cosas.

III. Historia de los Presocráticos
LOS MILESIOS
TALES
Se le considera como el primer filósofo de la historia. Es el primero que afirma la existencia de un principio originario (arjé). Dicho principio es el agua.
ANAXIMANDRO
Considera que el agua es ya derivado y que el principio consiste en l infinito, indefinido, de la cual provienen todas las cosas: apeiron, aquello que carece de límites tanto internos como externos. Esto infinito aparece como lo eterno y lo divino.
Allí donde las cosas encuentran su nacimiento también se lleva a cabo su disolución, de acuerdo con la necesidad recíprocamente se sufre la pena y se paga la culpa de la injusticia.
ANAXÍMINES DE MILETO
Piensa que el principio debe ser infinito, pero que hay que pensarlo como aire infinito, substancia aérea ilimitada.
Al igual que nuestra alma que es aire, nos sostiene, nos gobierna, así el soplo y el aire abrazan todo el cosmos…el aire está cerca de lo incorpóreo y puesto que nosotros nacemos gracias a su flujo, es preciso que sea infinito y rico, para que jamás desaparezca.
PITÁGORAS Y LOS PITAGÓRICOS
Los pitagóricos se alejan de los milesio porque buscaban el arjé no en la naturaleza misma sino en las matemáticas donde todo lo que es, es razón.
Pitágoras tuvo influencia de los órficos (religión oriental). En este sentido, la filosofía no solo es placer sino salvación del alma para liberarla del cuerpo.
El principio de la realidad (arjé) era el número que le parecía tan real como las cosas mismas.
HERÁCLITO
Presenta sus pensamientos en formas de sentencias cortas y densas, es decir, de difícil comprensión. Él no quiere que cualquiera entienda lo que dice y lo mal interprete.
Nos dirá que la verdad es descubrir y develar. La verdad consiste en captar más allá de los sentidos aquella inteligencia que gobierna todas las cosas. De este modo, invita a que los hombres deberían tratar de comprender la coherencia subyacente de las cosas que está expresada en Logos, la fórmula u ordenación de todas ellas. La mayoría de los hombres no ve el Logos, aquella armonía universal.
Los milesios buscaban unificar la multiplicidad, pero Heráclito pone de manifiesto el cambio. Lo único que no cambia es el devenir mismo.
Este mundo, el mismo de todos, no lo hizo ninguno de los dioses ni los hombres, sino que siempre fue, y es, y será fuego siempre vivo que se enciende según medida y que se apaga según medida.
El fuego es el arjé que captado por mi intelecto se llama logos.
PARMÉNIDES
El hombre empieza a conocer por los sentidos, pero todo se le presenta como variable; sin embargo, el hombre de ciencia busca aquello que no varía, que permanece.
Parménides descubre el ser, pero tiene un significado unívoco y no hace referencia a ninguna realidad sensible. Todo lo que existe es. Este ser es solo encontrado por el intelecto.
Parménides nos dirá que la naturaleza es y no puede dejar de ser, por lo que no puede variar ya que si variase sería no ser lo que sería contradictorio.
PLURALISTAS
Empédocles decía que el arjé tenía cuatro raíces: Zeus, Hera, Aidone y Metis (fuego, tierra, aire y agua). Afirma que el cosmos es único y múltiple y que la relación entre estos cuatro elementos es EROS y ERIS (amor y odio).
Anaxágoras señala que todo debe proceder de una realidad ya existente. Plantea la existencia de una infinidad de elementos llamada homeomerías que son homogéneas y cualitativamente idénticas. Ellas están presentes en todas las cosas. Anaxágoras introduce el término de Nouns: todas las demás cosas tienen una porción de todo, pero la inteligencia (nouns) es infinita autónoma y no mezclada con ninguna, sino que ella es por sí misma. Ella es la ordenadora de todo.
Los atomistas, Leucipo y Demócrito, dicen que el arjé son lo átomos, que son indivisibles, limitados, llenos, sólidos compactos. Los átomos se diferencian entre sí por su forma.
IV. La naturaleza de la filosofía
¿Qué es la filosofía? – Sócrates, Platón
Sin duda la filosofía es Amor a la sabiduría. Hoy en día se entiende la filosofía como una profesión intelectual, sin embargo, la auténtica filosofía supera la aspiración del mero hecho de ser profesional.
En la antigua Grecia, la filosofía era un cierto camino y una manera de vida. Era una vida dedicada a la búsqueda de la filosofía. Podemos buscar cierta ayuda en Sócrates, el gran filósofo de Atenas. Era un hombre entregado en cuerpo y alma a descubrir y hacer descubrir como son en realidad las cosas. Las virtudes intelectuales arraigan con fuerza en el conjunto de su existencia y lo que conocemos como virtudes morales se ponen al servicio de su exploración de la verdad.
Por otro lado, Platón, en el Banquete nos deja el siguiente relato:
Cuando el nacimiento de Venus, hubo entre los dioses un gran festín, en el que se encontraba, entre otros, Poros hijo de Metis. Después de la comida, Penia se puso a la puerta, para mendigar algunos desperdicios. En este momento, Poros, embriagado con el néctar (porque aún no se hacia uso del vino), salió de la sala, y entró en el jardín de Júpiter, donde el sueño no tardó en cerrar sus cargados ojos. entonces, Penia, estrechada por su estado de penuria, se propuso tener un hijo de Poros. Fue a acostarse con él, y se hizo madre del Amor. Por esta razón el Amor se hizo el compañero y servidor de Venus, porque fue concebido el mismo día en que ella nació; además de que el Amor ama naturalmente la belleza y Venus es bella. Y ahora, como hijo de Poros y de Penia, he aquí cuál fue su herencia. Por una parte es siempre pobre, y lejos de ser bello y delicado, como se cree generalmente, es flaco, desaseado, sin calzado, sin domicilio, sin más lecho que la tierra, sin tener con qué cubrirse, durmiendo a la luna, junto a las puertas o en las calles; en fin, lo mismo que su madre, está siempre peleando con la miseria. Pero, por otra parte, según el natural de su padre, siempre está a la pista de lo que es bello y bueno, es varonil, atrevido, perseverante, cazador hábil; ansioso de saber, siempre maquinando algún artificio, aprendiendo con facilidad, filosofando sin cesar; encantador, mágico, sofista. Por naturaleza no es ni mortal ni inmortal, pero en un mismo día aparece floreciente y lleno de vida, mientras está, en la abundancia, y después se extingue para volver a revivir, a causa de la naturaleza paterna.
La filosofía por tanto no es ignorancia ni sabiduría sino algo que no tiene el ignorante y de lo cual debe ser dispensado el sabio. En rigor, la modestia socrática (solo sé que nada sé) por la que se concibe a la sabiduría como algo divino más allá de los límites de nuestra natural capacidad, esla expresión de la filosofía como justa medida de la posibilidad intelectual del hombre. Así la filosofía es participación de la sabiduría pero no ella misma, es una tensión hacia ella más que una posesión.
A pesar de esa tensión inalcanzable hacia la sabiduría, la filosofía no se puede renunciar a la filosofía ya que todos los hombres por naturaleza desean saber (Aristóteles).
Características de la filosofía – Aristóteles
Puesto que andamos en la búsqueda de esta ciencia (la filosofía) habrá de investigarse acerca de qué causas y qué principios es ciencia la sabiduría. Y si se toman en consideración las ideas que tenemos acerca del sabio, es posible que a partir de ellas se aclare mayormente esto. En primer lugar, solemos opinar que el sabio sabe todas las cosas en la medida de lo posible, sin tener, desde luego, ciencia de cada una de ellas en particular. Además, consideramos sabio a aquel que es capaz de tener conocimiento de todas las cosas difíciles, las que no son fáciles para el hombre (…) Además, y respecto de todas las ciencias, que se más sabio el que es más exacto en el conocimiento de las causas y más capaz de enseñarlas. Y que, de las ciencias, aquella que se escoge por sí misma y por amor al conocimiento es sabiduría en mayor grado que la que se escoge por sus efectos. Y que la más dominante es sabiduría en mayor grado que la subordinada: que, desde luego, no corresponde al sabio recibir órdenes, sino darlas, ni obedecer a otro, sino a él quien es menos sabio.
Por lo tanto, podemos decir que:
a. La filosofía tiene un carácter universal, busca encontrar los principios que explique toda la realidad. Así podemos decir que filosofar es reflexionar sobre la totalidad de lo que nos aparece, con vistas a su última razón y significado.
b. Alcanzar las cosas más difíciles de conocer, es decir, la explicación de la realidad misma, elevarse hasta los principio radicales
c. Es más exacto respecto de las causas, debe descubrir las causas de las realidades que pretende explicar, porque sólo entonces nuestro saber de ellas se torna universal y necesario, es decir, científico.
d. Se escoge en función de sí misma
e. Le están subordinados los demás saberes

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